Escribir sobre momentos que después desearía no recordar puede que no sea la mejor manera de desahogar los sentimientos, pero es la única opción que queda luego de hacer que todo lo que paso se convirtiera en la peor de las pesadillas hecha realidad.
Vi pasar toda la vida delante de mis ojos. Trate de no mirar para no conocer el final, pero no pude, todo era parte de lo que algún día soñé no tener, todo se hacia real y yo como simple espectadora no podía cambiarlo.
Lo único que lograba hacer era derramar las lagrimas que se habían mantenido acumuladas durante un largo tiempo. Junto a ello, mis miedos surgieron de un día a otro derrumbando todo. Mi vida dependía ahora de un segundo, segundo que no veía venir y que cada vez se hacia mas lejano. Las dudas caminaban delante mio haciendo burlas, los sonidos se balanceaban en mis oídos diciéndome lo peor que puede existir y mi boca, para variar, no lograba explicar lo que quería decir.