Cuando todo le advertía la deseada tranquilidad, un quiebre inesperado, que ya había presentido, le interrumpió la calma. Ese día los suspiros se volvieron nerviosos, las miradas esquivas y los movimientos acelerados y torpes, señas de la cercana tormenta.
Supuso ya haber pasado por eso alguna vez, y difusamente recordó cuando en una oportunidad, justo antes de comenzar, ella partió corriendo lejos de todo, abandonando y aun más, retrocediendo.
Supuso ya haber pasado por eso alguna vez, y difusamente recordó cuando en una oportunidad, justo antes de comenzar, ella partió corriendo lejos de todo, abandonando y aun más, retrocediendo.
Balbuceaba sin ser escuchada, no quería estar pero sí que él estuviese, continuaba... y cada vez era menos entendida. La brisa helada confundía lo pronunciado y nada llegaba a destino.
Estaba sentada y lentamente su mirada buscó respuestas bajo los pies, mientras dolorosamente en sus ojos el viento introducía la arena, y sus manos, heladas de escasa movilidad, intentaban retirar grano a grano.
No quería cambios abruptos, no quería perderlo, pero aun así, las coincidencias actuaban en su contra.
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