sábado, 14 de septiembre de 2013

La explicación a las reacciones del sistema nervioso (de ella)



Ahora entendió por qué mientras dormían sus brazos lo apretaban tan fuerte, entendió por qué temblaba al acurrucarse en él, o por qué su cuerpo se tensaba como defensa. Él iba a irse, más temprano que tarde, ella lo sabía, él esperaba, estaba buscando el momento menos doloroso. Pero no lo logró, se fue cuando más dolía, cuando más se necesitaban ,él no quiso ayuda, no quiso amor, no quiso compartir sueños debajo del sol. Y es que ella sentía que cuando el corazón se acostumbra a estar acompañado; los ojos a contemplar el cariño en todas sus manifestaciones; las manos a bailes en los bolsillos y los besos a la otra saliva, el despojo de todo lo que ella llamaba amor, destroza tu cuerpo y te bloquea.



Así lo sentía, así lo vivía, así era,es.

martes, 10 de septiembre de 2013






Si cualquier persona escuchara esta historia, desde mi punto de vista, creería, de seguro, que soy una idiota. Porque: ¿qué hago aquí, en el mismo lugar donde me dejaste, defendiendo y justificando tus y nuestros actos?.

martes, 2 de abril de 2013

i i i



Ella tiene a su favor los años encima, los años al lado y los años detrás, ella conoce cada una de sus expresiones, reacciones, sentimientos, gustos y aficiones. Lo sabe y conoce así porque el tiempo se lo mostró absolutamente todo. Yo en cambio no sé nada y lo poco que sé de él, es lo relacionado a ella .


Ellos no se irán nunca, ni ella de él, ni él de ella, y me siento insuficiente, inoportuna e incompetente.

Ella me impide avanzar, me impide escribir esta nueva historia.


Llámalo cómo quieras




sábado, 16 de febrero de 2013

Tal vez

Te necesitaba con el alma y no lo notaste, tal vez gritarte en los ojos hubiera resultado, tal vez mis acelerados y atontados latidos cerca de tu cuerpo habrían sido útiles, quizá debí mostrar mis dedos temblorosos a los tuyos, y de ese modo puede que lo hubieras asumido, pero no, no lo hice y me callé, actué, dejando que la debilidad que me había visitado me devorara el corazón, sin que un mísero abrazo tuyo lo evitara.