viernes, 21 de septiembre de 2012

Te diría tantas cosas



Me mientes con la mirada fija y yo te creo, estúpidamente te creo, por estar embriagada en pasiones, sueños, ideas y estulticias que en segundos evapora el sol.

Descansemos, gritemos o corramos hasta los sueños que haz dibujado.

Te diría tantas cosas, quédate conmigo por ejemplo, pero me lo impides, tú, tu silencio, indecisiones y confusas señas.

martes, 11 de septiembre de 2012

Ella



Cuando todo le advertía la deseada tranquilidad, un quiebre inesperado, que ya había presentido, le interrumpió la calma. Ese día los suspiros se volvieron nerviosos, las miradas esquivas y los movimientos acelerados y torpes, señas de la cercana tormenta.
Supuso ya haber pasado por eso alguna vez, y difusamente recordó cuando en una oportunidad, justo antes de comenzar, ella partió corriendo lejos de todo, abandonando y  aun más, retrocediendo.

Balbuceaba sin ser escuchada, no quería estar pero sí que él estuviese, continuaba... y cada vez era menos entendida. La brisa helada confundía lo pronunciado y nada llegaba a destino.

Estaba sentada y lentamente su mirada buscó respuestas bajo los pies, mientras dolorosamente en sus ojos el viento introducía la arena, y sus manos, heladas de escasa movilidad, intentaban retirar grano a grano.



No quería cambios abruptos, no quería perderlo, pero aun así, las coincidencias actuaban en su contra.