Detesto las veces en las que mi mente se encierra en una idea repeliendo razones sensatas. Debería ser capaz de aprender de lo que oí de historias contadas para no repetir los mismos finales y así no vivir las mismas conclusiones.
Debería aprender a centrar mis ideas en algún punto lejano, lejano al que ahora revuelve mi cabeza.
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