Derrito sonrisas congeladas con el tiempo y nada logra ser lo que nunca fue. El vapor originado se condensa en los lugares que no pisamos y las huellas que dejamos las limpian los soplos del viento. A comienzos de este estado, la materia me advertía que nada se creaba o destruía, solo se transformaba. La excepción a la regla hubiera sido mas fácil, destruirlo todo para ser unos perfectos desconocidos, pero Lavoisier tenia razón, solo se transformo en amistad.
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