Hasta hoy pensaba que los silencios me gustaban y no me
molestaban, pero me equivoque-como en tantas otras situaciones lo he hecho- me
molestan tanto como las mentiras, o al menos eso sentí hoy.
Puede que sea una exageración – tal vez- pero puede que no.
Sentía que el tiempo no pasaba y que los segundos se
quedaban pegados mientras caminábamos. Nadie decía nada, suspiraba palabras estúpidas
a mi juicio, y es probable que también al tuyo, palabras que por ratos quedaban
en mi mente y no se pronunciaban ni si quiera entre murmullos.
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