Hay una canción triste sonando en el computador, la tele está prendida sin ningún fin en la pieza de al lado y yo, aquí, sola, como siempre, recordándote y humedeciendo mis ojos que hasta hace unos días no sabían de ti. No te he visto, no has hablado, no me has dado ninguna señal (eso hasta ahora), y aun así sigo exigiéndote a pesar de que no tienes nada, nada para mí al menos.
No sabes, creo comprobar constantemente, quererme, y hoy me importa un poco menos ¿sabes por qué? (que ridículo, como si fueras a contestar) no, no lo sabes. No lo sabes porque no te importa saberlo (porque no te importo yo) y eso es algo que siempre supe, algo que siempre he sabido.
¿Tarde? Nunca es tarde.